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Una semana de voluntario
Como agradecimiento a los aprendices y estudiantes y para dar a otros también un motivo para celebrar y alegrarse, Bosch estimuló a sus aprendices para que pensasen en proyectos sociales y a que los implementaran conjuntamente con los responsables del área de aprendizaje.  

Una semana de voluntario
Una semana de voluntario

"¡Bosch os da tiempo libre!" cuando Stafen Wendt, de 19 años, leyó en un cartel sobre "La semana social" pensó espontáneamente en su colegio. Su idea fue: montar con los alumnos del colegio Go-Karts de piezas de chatarra en el marco de una "semana técnica". Algo parecido le pasó también a los aprendices Rico Giang y Christin Richter: "Nosotros tuvimos inmediatamente claro que queríamos participar. Porque es divertido hacer algo bueno por los demás." Querían organizar un día de deporte y aventura en Brandenburgo para niños y jóvenes con discapacidades y en riesgo de exclusión.

En total se implicaron unos 1.700 aprendices en esta acción con motivo del 125 aniversario de Bosch. Como agradecimiento a los aprendices y estudiantes y para dar a otros también un motivo para celebrar y alegrarse, Bosch estimuló a sus aprendices para que pensasen en proyectos sociales y a que los implementaran conjuntamente con los responsables del área de aprendizaje.

En guarderías, escuelas infantiles y centros de la Tercera Edad y en colaboración con colegios, iglesias y asociaciones de protección del medio ambiente, se crearon así más de 400 proyectos en 40 ubicaciones. Los aprendices apoyaron en Abstatt a las educadoras en una escuela infantil y en un centro de la Tercera Edad en Blaichach crearon un huerto de especias. En Hildesheim trabajaron en un taller con personas discapacitadas y en Sebnitz reformaron un orfanato. "Estamos bastante orgullosos", resume Andres Reiter de Feuerbach sus experiencias. Y es verdad, tienen un motivo para estar orgullosos.

Trabajando con todo corazón
Trabajando con todo corazón

Uniendo sus fuerzas, los diez aprendices llevaron la placa vibratoria al terreno de la Fundación Samariterstift en Höfingen. Con ello comenzó una semana de trabajo incansable. Al final habían creado para lso habitantes del asilo un jardín. Sólo para la construcción de un muro de piedra natural movieron los aprendices de Feuerbach unas 30 toneladas de tierra, unas 60 toneladas de balastro, unas 25 toneladas de gravilla unas 5 toneladas de piedra natural.

Agujetas y alguna que otra ampolla en las manos formaron también parte de los trofeos que lograron los 16 aprendices de Bamberg durante la semana social. En Pettstadt, Caritas Jugendhilfe cuida a niños y jóvenes, cuyo cuidado y cuya educación en la familia están en peligro debido a conflictos familiares, enfermedad o crisis. Con brochas, martillos, sierras y herramientas eléctricas de Bosch renovaron los 16 aprendices de Megatronic conjuntamente con esos jóvenes las aulas de grupos, hicieron bancos y un cobertizo para herramientas y adoquinaron el patio.

En el colegio Leintal en Abstatt se trabajó con uans herramientas muy diferentes. Con piezas de chatarra y viejas bicicletas diseñaron y montaron doce alumnos bajo la dirección de un equipo de aprendices de Abstatt, que se unieron a Stefan Wendt, dos Go-Karts muy especiales. Para el concepto de accionamiento eléctrico se utilizaron dos destornilladores de batería recargable de Bosch. Aunque durante la prueba práctica uno de los dos Go-Karts tuvo un daño de eje, según el profesor de tecnología, el interés y la implicación de los estudiantes y aprendices no pudo ser mayor: "Muchos estudiantes del colegio aprovecharon para el proyecto incluso sus descansos y su tiempo libre."

Hemos vivido la unidad del grupo
Hemos vivido la unidad del grupo

Se necesitaron varios días hasta que se tuvo el concepto. Para el día de deporte y de aventura para niños y jóvenes discapacitados y en riesgo de exclusión, Rico Giang y otros dos aprendices que cursan el 4º año, querían hacer realidad sus propias ideas. Su lema: "El deporte es sano y una vivencia conjunta." Por eso querían que el día comenzara con deportes de grupo, para que los niños hicicieran algo conjuntamente y se pudieran conocer. En un concurso posterior, los participantes debían "acelerar" y tener la viviencia que el esfuerzo no sólo puede ser divertido, sino también puede ser una forma de obtener un premio. Así las disitintas sesiones de los días del deporte ofrecieron a los niños diversión, p.ej. saltando a la cuerda o con carreras de eslalon en lugar de aburrirse delante del televisor o jungando al tenis en el ordenador. Entre medias hubo alguna merienda con fruta y ceremonias de premios con juegos familiares que había donado Bosch.

Sólo ganadores y una viviencia conjunta muy intensa se vió durante la semana social en los talleres proWerkstätten Himmelsthür en Hildesheim. Durante uan semana cambiaron seis aprendices del área técnico comercial su puesto de trabajo para implicarse en un taller para personas con discapacidades. El enfoque se centraba aquí en el contacto humano ente los aprendices y los usuarios de dicho taller. Así lo ve también Jörg Plehn, gerente de proWerkstätten: "Si se sientan juntos en una mesa y peuden entablar así conversaciones con tada la normalidad, se da un gran paso hacia la integración."

Hemos creado algo que perdurará
Hemos creado algo que perdurará

"El resultado final nos recompensa por todos los esfuerzos." Los aprendices se divirtieron y tuvieron unas experiencias muy importantes durante la semana social. Después de concluir este proyecto pueden ver también con orgullo su contribución individual a la sociedad: el parque infantil que vuelve a estar recién pintado y que tiene ahora un gran barco de arena que incita a realizar grandes viajes; el jardín que invita al descanso y que llama la atención con su nueva estructura de esencias, o el Go-Kart eléctrico que les sirve a los futuros técnicos como prototipo para automóviles eléctricos del futuro. En Althengstedt, Leinfelden-Echterdingen, Sebnitz y en muchos otros lugares, los aprendices de Bosch han realizado su semana social.

Su trabajo no retribuido ha aportado a los aprendices también un enriquecimiento de sus experiencias y les ha dado valores no materiales que se grabarán de forma imborrable en su memoria. Entre las muchas experiencias positivas se encuentran tanto la calurosa recepción en las instituciones y la alegría y el interés de las personas mayores, así como el trabajo autónomo en el proyecto y la buena sensación de que en equipo se puede lograr todo si se tiene un poco de fantasía. Además, ¡quién hubiera pensado antes que los niños pueden dar tanto trabajo? Pero en todos los proyectos domina entre los aprendices una vivencia principal: "El trabajo social debería ser respetado por todos."

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